Consejos para la Confesión

CONSEJOS PARA LA CONFESIÓN

(Del Papa Francisco)

1. Poner a Dios en el centro

¿Cuál es el centro, los pecados o el Padre que perdona todo? El Padre. No vamos a confesarnos como unos castigados que deben humillarse, sino como hijos que corren a recibir el abrazo del Padre. Y el Padre nos levanta en cada situación, nos perdona cada pecado.

2. Recordar el perdón de Dios

Les doy un pequeño consejo: después de cada confesión, quédense un momento recordando el perdón que han recibido. Atesoren esa paz en el corazón, esa libertad que sienten dentro. No los pecados, que no están más, sino el perdón que Dios les ha regalado.

3. Superar la vergüenza

La vergüenza es un buen signo, pero como todo signo pide que se vaya más allá. No permanecer prisionero de la vergüenza, porque Dios nunca se avergüenza de ti. Él te ama precisamente allí, donde tú te avergüenzas de ti mismo. Y te ama siempre.

4. Confiar en la fidelidad de Dios

Dios siempre se alegra de perdonarnos. Cuando vuelve a levantarnos cree en nosotros como la primera vez, no se desanima. Somos nosotros los que nos desanimamos, Él no.

ACTOS PROPIOS DEL PENITENTE

(Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 303)

Los actos propios del penitente son los siguientes: un diligente examen de conciencia; la contrición (o arrepentimiento), que es perfecta cuando está motivada por el amor a Dios, imperfecta cuando se funda en otros motivos, e incluye el propósito de no volver a pecar; la confesión, que consiste en la acusación de los pecados hecha delante del sacerdote; la satisfacción, es decir, el cumplimiento de ciertos actos de penitencia, que el propio confesor impone al penitente para reparar el daño causado por el pecado.

EXAMEN DE CONCIENCIA

(Del Papa Francisco)

En relación a Dios

¿Solo me dirijo a Dios en caso de necesidad? ¿Participo regularmente en la Misa los domingos y días de fiesta? ¿Comienzo y termino mi jornada con la oración? ¿Blasfemo en vano el nombre de Dios, de la Virgen, de los santos? ¿Me he avergonzado de manifestarme como católico? ¿Qué hago para crecer espiritualmente, cómo lo hago, cuándo lo hago? ¿Me rebelo contra los designios de Dios? ¿Pretendo que Él haga mi voluntad?

En relación al prójimo

¿Sé perdonar, tengo comprensión, ayudo a mi prójimo? ¿Juzgo sin piedad tanto de pensamiento como con palabras? ¿He calumniado, robado, despreciado a los humildes y a los indefensos? ¿Soy envidioso, colérico, o parcial? ¿Me avergüenzo de la carne de mis hermanos, me preocupo de los pobres y de los enfermos? ¿Soy honesto y justo con todos o alimento la cultura del descarte? ¿Incito a otros a hacer el mal? ¿Observo la moral conyugal y familiar enseñada por el Evangelio? ¿Cómo cumplo mi responsabilidad de la educación de mis hijos? ¿Honro a mis padres? ¿He rechazado la vida recién concebida? ¿He colaborado a hacerlo? ¿Respeto el medio ambiente?

En relación a mí mismo

¿Soy un poco mundano y un poco creyente? ¿Como, bebo, fumo o me divierto en exceso? ¿Me preocupo demasiado de mi salud física, de mis bienes? ¿Cómo utilizo mi tiempo? ¿Soy perezoso? ¿Me gusta ser servido? ¿Amo y cultivo la pureza de corazón, de pensamientos, de acciones? ¿Nutro venganzas, alimento rencores? ¿Soy misericordioso, humilde, y constructor de paz?

TEXTOS COMPLEMENTARIOS PARA EL EXAMEN DE CONCIENCIA

(De la Sagrada Escritura)

Las bienaventuranzas: Mt. 5, 1-12; Lc. 6, 20-26

El Juicio Final: Mt. 25, 31-46

El culto espiritual: Rm. 12, 1-21

ACTOS DE CONTRICIÓN

(Del Ritual Romano de los Sacramentos)

1. Misericordia, Dios mío, por tu bondad. Aparta tu vista de mis culpas y borra todos mis pecados. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. (Sal. 50, 1.11-12)

2. Señor Jesús, que abriste los ojos de los ciegos, sanaste a los enfermos, perdonaste a la pecadora, y después del pecado confirmaste a Pedro en tu amor; atiende mi súplica: perdona todos mis pecados, renueva en mí tu amor, concédeme vivir en perfecta unidad fraterna para que pueda anunciar a todos los hombres tu salvación.

3. Señor Jesús, que quisiste ser llamado el amigo de los pecadores, por el misterio de tu muerte y resurrección líbrame de mis pecados, afianza en mí tu paz, para que pueda producir frutos de caridad, justicia y verdad.

OBRAS DE MISERICORDIA

CORPORALES
Visitar y cuidar a los enfermos
Dar de comer al hambriento
Dar de beber al sediento
Dar posada al peregrino
Vestir al desnudo
Redimir al cautivo
Enterrar a los muertos
ESPIRITUALES
Enseñar al que no sabe
Dar buen consejo al que lo necesita
Corregir al que yerra
Perdonar las injurias
Consolar al triste
Sufrir con paciencia los defectos de los demás
Rogar a Dios por vivos y difuntos